Hay un mundo afuera.

May 08, 2017

Más que Columna, apenas un simple Poste de Humor. 137 (Miles de pelos de la barba blanca de Bonomi).

Vecina, hoy ni le hablo mire.
Me voy derecho pa las casas que ando destrozado. Recién me largan del Hospital... Si, soy de ASSE si... es que me gusta fomentar el don de la paciencia. Me lo mandó el “Tordo” hace años, me dijo: “usté mi amigo, es una persona muy nerviosa, tendría que practicar y ejercitar la paciencia, le voy a recomendar que se haga de ASSE, así, y como la sigla lo explica (aunque sea falta de ortografía), así “ase” cola de 2 horas pa todo; espera a los médicos de una día pa la otra semana; le suben el precio del ticket de medicamentos una vez al mes; etc etc.
Por eso, soy de Salud Pública, porque su descontrol es mi cura. Aahh soy así sí. Entreverado como barba de Bonomi... y es que no se sabe dónde termina el pelo y empieza la barba, a la cual también se le anexan las cejas, las patillas, las pestañas... todo blanco!!! Y pa mi que también los lentes, ya no se los puede ni sacar, ya son parte de esa gran mata de pelaje albino, la cual, al parecer, también se come las letras del Ministro... cada vez que habla se “olvida” de alguna de ellas.
Pero como le decía y contaba al principio Doña Calamidá, vengo del Hospital porque tuve un severo ataque de pánico.
Nada que ver con la película de Fede Álvarez; éste fue real y verdadero.
Es una sensación horrible Vecina, mareo, sudor frío recorriendo la columna desde la nuca hasta donde no llega la luz del sol; ansiedad; hiperventilaciones varias; se me agudizó el reuma de repente; flojera de piernas; caspa, diarrea y mal aliento. Sentí que mi cuerpo no era el mío, que yo no era mi propio yo y que todo lo que alguna vez había conocido se esfumaba cual arena en mis manos. Por un momento hasta dudé de mi propia existencia como tal y reflexioné sobre si todo lo que me rodeaba era verdadero o producto de mi imaginación.
Fue tanto el ataque, que apenas tomé conciencia de lo que me estaba pasando, pasé por la farmacia más cercana y me anoté como consumidor de canabbis, frecuente y asiduo. Saqué una boletera de “ticket´s maruja”, para siempre tener mi dosis diaria, y así poder estabilizar mi psiquis y organismo en cuestión. Que qué me pasó? Deje... No me haga ni acordar. Le cuento.
Culminaba mi jornada laboral, cansina y agotadora, como es costumbre (ñia, laburaba el gurí, sia malo!!!; y sentía que algo estaba mal, que me faltaba algo, y en un momento de lucidez mental me di cuenta... hacía 10 minutos que mi celular no sonaba. Hacía 10 minutos que no recibía un wasap. Imagínese Vecina, yo ahí parado en plena calle, en un estado de nerviosismo que iba en aumento.
Comprobé la red móvil, la desconecté y volví a conectarla; me moví de un lado a otro buscando una mejor señal... vale decirlo, que todo aquel que me miraba pensaría que taba haciendo algún tipo de danza de la lluvia o algo así, levantando y bajando el celular, de un lado pal otro, no era la señal.
Apagué y prendí el aparato mismo, esperé unos segundos, fui al “wp”, seguía bloqueado, nadie me escribía, yo mandaba pero no me mandaba. Me desesperé. Mi respiración se empezó a entrecortar, un ardor en el pecho crecía a pasos agigantados. Vi pasar mi vida por delante de mis ojos.
Me surgieron miles de preguntas como: de donde venimos? A donde vamos? Que fue primero el huevo o la gallina? Existía la vida antes de Mirtha Legrand? Cómo iba a comunicarme con el resto de la gente que nunca veo, que nunca hablo, pero que me escribo todos los días? Llegué a mi casa, prendí la TV, puse el informativo, siempre buscando señal, ahí me enteré que hubo una caída mundial de la aplicación en cuestión. Que podía durar meses. Todos mis amigos (contactos). Cómo me iba a comunicar? Con quién iba a interactuar?
Ya mi respiración era bastante entrecortada, mis globos oculares se salían de sus órbitas. Se me terminaba mi conexión con el mundo, me desmayé, caí extenuado... Cuando desperté, ya estaba en una cama de una sala del hospital. Se me acercó un señor de barba, con una bata blanca.
“Morí”, pensé, “Señor, eres tú, estoy en el cielo”. Una voz grave me contestó: “no mi amigo, ta en el Hospital, yo soy el pintor”. De a poco me fui levantando. Lo bueno de que se haya caído el wasap, es que descubrí personas maravillosas que viven en mi casa, que dicen que son mi familia y todo.
Ellos me llevaron al nosocomio. Después que pasó todo, me dieron unas pastillas, me dejaron un rato acostado, me hicieron una recarga de $50, me avisaron que el servicio taba restablecido, que había sido un pequeño problemita de ellos mismos, pero que si mandaba un mensaje a todos mis contactos, el ícono pasaría de verde a azul y no me cobrarían los msj...
Me volvió el alma al cuerpo. Volvió la vida!!! Así que ya ve Vecina, ahora me voy pa las casas, me apronto un mate y me interno en mi celular.
Tengo que mandar muchos mensajes, ponerme al día... Mi mundo me espera, en él soy muy importante, popular, gracioso, alto, esbelto y de pelo largo. En ese mundo soy aceptado. Es la vida misma no? Verdad? No?... No.

Salú!!!

Emilio “Pelado” Machado

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