La madre cariñosa.

Jul 24, 2018

Desde siempre el Estado ha sido tomado como la “La madre cariñosa” por todos los uruguayos sin casi ninguna excepción.

Desde hace larga data, por no decir desde siempre el Estado ha servido de paño de lágrimas de los uruguayos como también se ha mostrado un estado complaciente con los más diversos reclamos ciudadanos, tanto sindicales, empresariales o sociales.

Se debe considerar que no es lo mismo el Uruguay del siglo XX que el de hoy, se evolucionado en muchas cosas, pero no en la dependencia que tiene la sociedad uruguaya, en su gran mayoría del Estado, hasta en las cosas que son particulares e inherentes a los propios ciudadanos.
Parte de esta responsabilidad es del Estado uruguayo, en sus diversas épocas.

Cuando las grande transformaciones de nuestro País, hechas a principio del siglo pasado, las mismas fueron de la mano del gobierno, lo que generó en nuestro una sociedad, ciudadanos que tenía su umbral de aspiraciones apuntado a lo que el Estado les iba proporcionando y de esa manera se llegó a una sociedad perezosa, anclada en el 50, que hasta hoy conserva como gesta principal de la historia él triunfo en Maracaná.  

La gente quedo acostumbrada a esa dependencia al extremo que se hizo común en los viejos el refrán, “La gente que nos mandó el gobierno”. Ya que con esto se definía al gobierno como responsable de todo. Olvidándose todos de la iniciativa privada, gran motor de la economía moderna en el mundo actual. Al extremo que hace no más de 10 años la mayoría de los jóvenes aspiraba acceder a un empleo público, como forma de vida, creando así los ciudadanos, gobierno dependientes.
De esto es responsable en gran parte la clase política, quienes elección tras elección le prometieron y prometen a la gente cosas agradables al oído, pero incumplibles en la realidad.

Aquellos que en otrora prometían la panacea y criticaban a todo lo que hacían los otros, también les toco gobernar y siguió lo mismo, llegando a un populismo exacerbado que terminó con la gente pensante y agudizo la cantidad de conciudadanos gobierno dependientes. Todo esto fue con un solo fin, el de ganar las elecciones y ningún otro. Como a algunos les gustaba decir “el poder por el poder mismo”.

Esa es la realidad que vive el Uruguay, inmersos en una fractura social que solo es redituable para aquellos que quieren quedarse en el poder, porque a través de un populismo malicioso, que nos condena a un atraso en la educación, permitiendo así extranjerización del bien más importante País, el trabajo de su gente. Condenando a la clase trabajadora, al empleo de baja remuneración, forma moderna de esclavizar a la gente trabajadora y terminando con las pocas cosas nacionales que quedan.
Aquella madre que fue cariñosa no hace mucho, se transformó en malvada y que practica el sicariato de los propios uruguayos…

Oscar Gustavo Cazabonnet Amexis